La importancia de tener referentes femeninos en el deporte

12/09/2023 - Noticias
Blog Item

La selección española de fútbol ha hecho historia este verano proclamándose campeona del Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023. Este hecho no es solo importante para el fútbol español, sino para las nuevas generaciones de mujeres deportistas que han podido ver cómo sus referentes femeninos cumplían sus sueños, demostrándoles una vez más, que todos podemos competir al más alto nivel y ganar reconocimiento por nuestras habilidades deportivas sin importar el género.

 

El fútbol, un ámbito restringido a los hombres durante décadas

Debido a los prejuicios culturales y a los estereotipos de género, las mujeres tuvieron prohibido competir en determinados deportes durante décadas. Uno de ellos fue el fútbol, considerado un deporte exclusivo para los hombres hasta que la defensora de los derechos de la mujer, Nettie J. Honeyball fundara en 1894 el British Ladies Football Club, el primer equipo formado íntegramente por mujeres.

Poco más tarde, en 1902, la Football Association (FA) decidió poner fin a este sueño y prohibir el fútbol femenino por considerarlo “demasiado rudo para las mujeres”. De esta manera, la FA levantó una barrera machista que, pese a los diversos esfuerzos e iniciativas que fueron surgiendo a lo largo de los años lideradas por mujeres, no fue derribada hasta el reconocimiento del futbol femenino en 1971.

El interés y la afición por el futbol por parte de las mujeres existía, pero faltaba el reconocimiento y el apoyo de las instituciones, así como la visibilización de las mujeres en el fútbol por parte de los medios.

En España, aún tuvimos que esperar a 1983 para que la Federación Española de Fútbol reconociera a la Selección Española de Fútbol Femenino y lo que es aún más sorprendente, al 15 de junio de 2022 para que la Primera División de Fútbol Femenino fuera considerada oficialmente profesional.

Por suerte, no ocurrió lo mismo con otros deportes como el tenis o el golf donde ya en los Juegos Olímpicos de 1900 se permitió competir a las mujeres.

 

La importancia de contar con referentes

Muchas han sido las mujeres que a lo largo de la historia se han enfrentado a los prejuicios y obstáculos en la búsqueda de la igualdad en el deporte, allanando el camino para las generaciones futuras.

Gracias a su ejemplo y perseverancia, cada vez más niñas y jóvenes quieren emular a sus ídolos y convertirse en futbolistas, tenistas, atletas o profesionales de cualquier deporte, sin que el género sea un límite para ellas.

Desde la futbolista Irene González, fundadora en 1920 del Irene Fútbol Club, hasta la actual integrante de la selección española y ganadora durante varios años consecutivos del Balón de Oro, Alexia Putellas, el fútbol femenino ha experimentado un crecimiento significativo liderado por grandes nombres.

Basta con recordar a Anna María Martínez Sagi, la primera gran directiva del fútbol español que formó parte de la junta directiva del Fútbol Club Barcelona entre 1934 y 1936 (además de ser campeona de España en jabalina) o a Conchi Amancio, primera capitana de la selección española en 1971.

Fuera del ámbito del fútbol, Conchita Martínez (tenis), Mireia Belmonte (natación), Ruth Beitia (atletismo), Amaya Valdemoro (baloncesto), Lydia Valentín (halterofilia), María de Villota (automovilismo) o Teresa Perales (natación paralímpica) son solo alguno de los ejemplos de las muchas mujeres españolas que han hecho o están haciendo historia en sus disciplinas, contribuyendo al reconocimiento de la mujer en el deporte.

Sus éxitos, sin duda, no solo sirven de inspiración, sino que fomentan la igualdad de género y actúan de impulso para animar a las nuevas generaciones de deportistas a plantearse desarrollar una carrera profesional en el deporte.

 

Aún queda mucho camino por recorrer

Pese a ser campeonas del mundo, el fútbol femenino en España aún no cuenta con los mismos derechos ni el reconocimiento de sus coetáneos masculinos. En pos de la igualdad, las jugadoras continúan reclamando la verdadera profesionalización del fútbol femenino, así como una mejora de sus derechos y salarios para equiparlos a los del fútbol profesional masculino.

Además, las actitudes y el lenguaje sexista en el deporte persisten. Prueba de ello ha sido la actitud del presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, al besar a la jugadora Jennifer Hermoso sin su consentimiento después de que la Selección ganara el Campeonato del Mundo, y sus repercusiones. Un acto de agresión que ha sido rechazado y criticado por gobiernos, medios y deportistas de todo el mundo y que aún así, sigue generando debate.

Los estereotipos de género aún influyen en la decisión de practicar determinados deportes y algunas disciplinas continúan estando “masculinizadas” o “feminizadas”. La creencia de que la gimnasia o la natación sincronizada son para mujeres y que el fútbol o el automovilismo son para hombres aún está asentada en gran parte de la sociedad. Del mismo modo, la presencia de mujeres en las directivas de los equipos, el arbitraje o bajo el rol de entrenadoras aún es muy limitada.

Debemos instaurar políticas de igualdad en el deporte desde la infancia con el fin de prevenir la reproducción de mitos y estereotipos de género que condicionen la práctica deportiva y fomentar la participación igualitaria de niños y niños en todos los deportes. Solo así lograremos liberar el deporte de los roles de género y respetar la diversidad.