El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha para reflexionar sobre por qué la igualdad en el ámbito científico es aún un desafío.
A pesar de los avances, las cifras muestran una brecha de género que persiste: Según la UNESCO, las mujeres representan menos del 30% de los investigadores científicos a nivel mundial y solo el 35% de los estudiantes matriculados en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son mujeres.
En España, según un reciente Estudio de ESADE, la tasa de mujeres matriculadas en grados universitarios STEM no llega al 50% en casi ningún caso, y en matemáticas (36%), física (27%), telecomunicaciones (23%) o informática (13%) son especialmente bajas, un patrón que se reproduce en los posgrados (con un 31% matriculadas en másteres de Ingeniería y Construcción, 25,5% en Matemáticas y estadística, y cerca de un 23% en los de Informática) y formación profesional donde sólo el 7% de las mujeres graduadas en FP están en ámbitos STEM.
La falta de representación, los estereotipos de género y la escasez de referentes femeninos continúan siendo barreras que impiden que muchas niñas consideren la ciencia como un camino posible para su futuro.
Desde la infancia, los niños y niñas crecen con mensajes que refuerzan la idea de que ciertas profesiones tienen "género". Se sigue asociando la ciencia, la tecnología o la ingeniería con los hombres, mientras que se impulsa a las niñas hacia carreras más relacionadas con el cuidado o la educación. Diversos estudios han demostrado que, desde los seis años, muchas niñas comienzan a creer que las materias científicas son "para niños" y que ellas no son lo suficientemente inteligentes para destacar en esos campos. Tanto es así que ya en 4º de Primaria, las niñas presentan una probabilidad un 15% menor que los niños de considerar las matemáticas como su materia preferida, además de contar con una autopercepción negativa sobre su capacidad para abordar este tipo de materias.
Para cerrar esta brecha, es fundamental que tanto la familia como el sistema educativo trabajen en la eliminación de estos estereotipos. Hay que mostrar a las niñas que pueden ser aquello que quieran ser, ya sea astrónomas, ingenieras, matemáticas, científicas o programadoras y que sus habilidades no están determinadas por su género.
La educación temprana juega un papel crucial en la construcción de una sociedad más equitativa. Es imprescindible que, desde la infancia, se fomente un entorno donde las niñas puedan explorar sin limitaciones sus intereses y habilidades en cualquier disciplina. Para ello, no sólo los centros educativos deben actuar al respecto sino que los padres, madres, y cuidadores también desempeñan un papel esencial en la educación en igualdad.
Para fomentar el interés de las niñas en la ciencia y la tecnología se pueden implementar acciones como mostrar referentes femeninos en la ciencia, dando a conocer historias de mujeres como Marie Curie, Rosalind Franklin o Jane Goodall que ayuden a inspirar y romper la idea de que la ciencia es un campo dominado por hombres.
Por otro lado, los juegos y juguetes deben ayudar a que niños y niñas puedan explorar sus habilidades sin encasillarles en roles tradicionalmente asociados a su género. Regalar a nuestros hijos o hijas kits de experimentos, rompecabezas o libros sobre ciencia puede ayudar a promover la curiosidad científica y contribuir a desarrollar el interés en estos campos.
Por último, debemos esforzarnos por eliminar de nuestro vocabulario frases limitadoras que refuercen estos estereotipos como “las ciencias son más para chicos”, “las mujeres no son tan buenas en ingeniería como los hombres” o “los niños son más lógicos y las niñas son más creativas”. Cambiar el lenguaje y fomentar mensajes positivos es clave para acabar con la brecha de género en la ciencia.
Desde el Centro de Igualdad de Santander, trabajamos día a día para promover una educación igualitaria y libre de estereotipos que garantice que niñas y niños tengan las mismas oportunidades para desarrollar su talento en cualquier ámbito.
Para ello, impulsamos diversas acciones enmarcadas en la Línea Estratégica 3: Educación para la Igualdad del IV Plan Estratégico Municipal para la Igualdad de Oportunidades, cuyo objetivo es promover valores, actitudes y conductas que fomenten la igualdad de género desde edades tempranas, abordando tanto la coeducación como la prevención de estereotipos y roles sexistas en la educación y la sociedad.
Estas acciones incluyen desde formaciones específicas en centros escolares para fomentar la equidad en el entorno educativo y prevenir la transmisión de estereotipos de género desde la infancia, hasta acciones destinadas a que el género no condicione las decisiones de futuro, promoviendo que tanto niñas como niños consideren todas las opciones profesionales sin limitaciones por estereotipos, pasando por talleres para sensibilizar a familias sobre la importancia del uso no sexista de juegos y juguetes desde la infancia.
Fomentar la igualdad en la ciencia no solo es una cuestión de justicia social, sino también una necesidad para el avance de la humanidad. No podemos permitirnos perder el talento de miles de niñas por prejuicios que limitan sus oportunidades. El futuro necesita de más mujeres investigadoras, ingenieras y científicas que aporten su talento e innovación.
Sigamos impulsando el cambio.